Jorge Güiro | Photo & Film

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Castellers. Barcelona

Un castell es una torre humana de varios pisos de altura que se viene construyendo tradicionalmente en el Campo de Tarragona, desde hace más de doscientos años (se encuentran referencias desde el siglo XVIII), y que después se fue extendiendo hacia el Penedés y, durante el siglo XX, por toda Cataluña, Rosellón y las Islas Baleares, especialmente a partir de los años ochenta, lo que hace que esté estrechamente vinculado a las fiestas populares. Un casteller es una persona que forma parte de una colla castellera para organizar castells (del catalán; ‘castillos’). El 16 de noviembre de 2010, els castells fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

El origen de los castells está en el antiguo Baile de los Valencianos, uno de los que se realizaban en torno de las procesiones religiosas. Estos bailes finalizaban con una figura constituida por el levantamiento de una construcción humana, que con el tiempo fue alcanzando importancia, hasta independizarse del baile. En el siglo XV ya se practica la moisiganga, baile también con construcciones humanas de las que es una reminiscencia la muixeranga, en la localidad valenciana de Algemesí, comarca de la Ribera Alta, un conjunto de danzas y torres humanas. En el caso de los castells, los catalanes obviaron los bailes y se centraron en hacer castells cada vez más altos y originales. En el siglo XVIII su popularidad se extendió hasta el sur de Cataluña, donde eran practicados en sus comarcas participando en las festividades de las ciudades.

En un castell interviene un numeroso grupo de hombres y mujeres de todas las edades y complexiones físicas que se entrenan durante todo el año para los concursos y actuaciones. Además, en la pinya de cada castell colaboran amigos, familiares, aficionados y espectadores espontáneos que se unen a la colla de castellers que pasan así a participar activamente.