Jorge Güiro | Photo & Film

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El rastro de Madrid

Siempre a tope de madrileños, turistas y curiosos, es una de las citas imprescindibles si se visita la ciudad sobre todo un domingo o festivo, ubicado en el barrio de La Latina "El Rastro", con más de un cuarto de milenio de existencia, es uno de los mercados de puestos callejeros más emblemáticos de España; no en vano en el año 2000 fue declarado Patrimonio Cultural. Durante los últimos años ha ido reglamentando su existencia y actividad comercial, esta regulación permite al Ayuntamiento de Madrid controlar el número de puestos, el tamaño de los tinglados, lo que puede venderse y las calles donde puede celebrarse. Actualmente bajo esta reglamentación está prohibida la venta de animales vivos y alimentos en los puestos. 

Su fama internacional le hace estar presente en las guías de viaje sobre Madrid como un atractivo singular. Como si de una pequeña ciudad medieval se tratase, cada calle está especializada en la venta de un tipo determinado de productos. Según por qué zona paseemos, encontraremos diferentes artículos, desde artesanía, ropa y complementos, hasta artículos de cocina, discos y revistas de segunda mano. 

Cuando las piernas empiezan a mermar sus fuerzas después de un largo caminar, se suele terminar el recorrido visitando los bares aledaños al mercadillo y para eso, nada como la Ribera de Curtidores, donde podemos poner en práctica la castiza tradición de combinar un buen vermú con un bocata de calamares o una tapa de callos.